La mosca del apestadero.
Y así seguimos, sembrando árboles de cenizas, para que las palomas que se paren en sus ramas se pinten de moscas.
Para revolcarnos en nuestra enredadera de pelo estéril y rodar por el colchón y las sábanas y comernos la almohada antes de dormir.
Para romper el cochinito para sacar las monedas para meterlas en el banco para comprar más sábanas y más almohadas para poderlas ensuciar otra vez y llenarlas de nuestro sudor -YA NO HAY MÁS VENENO- Porque vamos a estar parados en nuestro pastel de fresas lamiéndole el betún a la memoria.
.Y tú te vas a estar riendo con la cabeza entre los brazos, apretando con los dientes a la mosca del apestadero.
”Vuela vuela y no me dejes caer, que la espuela que te clavo sólo es para volverte a tener”.
